martes, abril 22, 2008
Seria fantastic...
DESAFINADA
Se você disser que eu desafino, amor
Saiba que isso em mim provoca imensa dor
Só privilegiados têm ouvido igual ao seu
Eu possuo apenas o que Deus me deu
Se você insiste em classificar
Meu comportamento de antimusical
Eu mesmo mentindo devo argumentar
Que isto é bossa nova
Isto é muito natural
O que você não sabe nem sequer pressente
É que os desafinados também têm um coração
Fotografei você na minha Rolleyflex
Revelou se a sua enorme ingratidão
Só não poderá falar assim do meu amor
Este é o maior que você pode encontrar viu
Você com a sua música esqueceu o principal
É que no peito dos desafinados
No fundo do peito bate calado
Que no peito dos desafinados
Também bate um coração
Se você disser que eu desafino, amor
Saiba que isso em mim provoca imensa dor
Só privilegiados têm ouvido igual ao seu
Eu possuo apenas o que Deus me deu
Se você insiste em classificar
Meu comportamento de antimusical
Eu mesmo mentindo devo argumentar
Que isto é bossa nova
Que isto é muito natural
O que você não sabe nem sequer pressente
É que os desafinados também têm um coração
Fotografei você na minha Rolleyflex
Revelou se a sua enorme ingratidão
Só não poderá falar assim do meu amor
Este é o maior que você pode encontrar viu
Você com a sua música esqueceu o principal
É que no peito dos desafinados
No fundo do peito bate calado
Que no peito dos desafinados
Também bate um coração
lunes, abril 14, 2008
Cambio de planes...

Porque te quiero a ti,
porque te quiero,
cerré mi puerta una mañana
y eché a andar.
Porque te quiero a ti,
porque te quiero,
dejé los montes
y me vine al mar.
Tu nombre me sabe a yerba
de la que nace en el valle
a golpes de sol y de agua.
Tu nombre me lleva atado
en un pliego de tu talle
y en el bies de tu enagua.
Porque te quiero a ti,
porque te quiero,
aunque estás lejos
yo te siento a flor de piel.
Porque te quiero a ti,
porque te quiero,
se hace más corto
el camino aquel.
Porque te quiero a ti,
porque te quiero,
mi voz se rompe como el cielo
al clarear.
Porque te quiero a ti,
porque te quiero,
dejo esos montes
y me vengo al mar.
lunes, marzo 31, 2008
MARY KATE DANAHER
LYRICS USED IN THE FILM 'THE QUIET MAN':
(by John Ford, Charles Fitzsimons and Maureen O'Hara)
Oh, Inisfree, my island, I'm returning
From wasted years across the wintry sea.
And when I come back to my own dear Ireland,
I'll rest a while beside you, gradh mochroidhe.*
ORIGINAL LYRICS TO THE SONG:
(by Dick Farrelly)
I've met some folks who say that I'm a dreamer,
And I've no doubt there's truth in what they say,
But sure a body's bound to be a dreamer
When all the things he loves are far away.
And precious things are dreams unto an exile.
They take him o'er the land across the sea --
Especially when it happens he's an exile
From that dear lovely Isle of Inisfree.
And when the moonlight peeps across the rooftops
Of this great city, wondrous though it be,
I scarcely feel its wonder or its laughter.
I'm once again back home in Inisfree.
I wander o'er green hills through dreamy valleys
And find a peace no other land could know.
I hear the birds make music fit for angels
And watch the rivers laughing as they flow.
And then into a humble shack I wander --
My dear old home -- and tenderly behold
The folks I love around the turf fire gathered.
On bended knees ,their rosary is told.
But dreams don't last --
Though dreams are not forgotten --
And soon I'm back to stern reality.
But though they pave the footways here with gold dust,
I still would choose the Isle of Inisfree.
* Gaelic words meaning "love of my heart"
martes, marzo 25, 2008
NOS ESTAMOS MUDANDO!!!
Ha empezado la búsqueda y para junio esperamos haber encontrado nuestro sitio en el mundo...
Deseadnos suerte!!!!
Nos estamos mudando relaciones cambiando
las ideas viajando volvemos a empezar.
La cabeza en la azotea las paredes pintando
la llave vieja la acabo de entregar.
[Estribillo]
El número antiguo no está funcionando
el número nuevo me lo están dando.
No te desesperes sigue llamando
nos estamos mudando volvemos a empezar.
La ventana nueva da a un jardín
tienes un amigo que vive por allí.
Esto va marchando ven a visitarnos
no hace falta que ayudes si quieres venir.
[Estribillo]
Nos estamos mudando los discos bajando
compra una litrona antes de subir.
No hace falta que sea de la cruz del campo
que esté bien fresquita te vamos a pedir..
miércoles, marzo 19, 2008
19 de marzo de 2008
Parar un momento, bajarse del día a día en que vivimos y escuchar una canción. Y sentir que estás perdiendo algo, que nunca jamás volverás a recuperar... y no sabes lo que es porque es simplemente, algo de vida.
Si quisiera sentir todo lo que siento sólo para mí, me iría. A algún sitio yo sola. y los atardeceres y los amaneceres serían tan míos...
No podría volver ya a los lugares de antes. No soy la que fuí y ahora que la veo en el tiempo, la echo un poco de menos. Pero sólo un poco.
Tampoco sé si quiero buscar lugares de mañana solo para mí. Estoy confusa. No me gusta el gris...
Hoy mi día es gris y solo puedo dejar que pase, que se esfume y no vuelva. Y esperar que mañana tenga algún color. Aunque tendrá también, un día menos...
jueves, marzo 13, 2008
Como los años pasan a través de mi...
Cuando pienso en el tiempo que pasó
desde que era un niño, hasta hoy...
Tenía otro cuerpo, y otra voz
y sonreía en la ventana bajo el sol
Como los años pasan a través de mi
y en todo momento yo buscando ser feliz
Pero los días del escondite inglés
quedan en mi memoria y no vuelven ya lo sé
Un gato durmiendo en mi cama al despertar,
me va a acompañar a jugar
Quiero que alguien cuente, un cuento para mi...
porque no puedo dormir
Algo he perdido, y algo gané
algo que yo no se explicar muy bien que es
Quizas un sueño, que por otro cambié
y alguna foto que quité de la pared
Un gato durmiendo en mi cama al despertar,
me va a acompañar a jugar
Quiero que alguien cuente, un cuento para mi...
porque no puedo dormir, ooohh
Cuando me pongo a pensar lo que ya pasó
todo parece estar tan lejano de hoy
Y aunque un niño yo siempre quiero ser
tengo que pensar que ahora soy mayor...
Tengo que pensar que ahora soy mayor...
Tengo que pensar que ahora soy mayor...
Tengo que pensar que ahora soy mayor...
TEQUILA
(Interpretada por Padro Guerra y Javier Álvarez)
miércoles, marzo 12, 2008
CABALLO DE CARTÓN vs MENUDA

En fin, dos modos distintos de decirle a una mujer: hey, estoy aquí...
A mi en una ocasión me lo dijo un hombre mientras sonaba una de las dos... y con él me quedé. Y con él vuelan mis pájaros ...
Disfrutad ambas.
http://www.goear.com/listen.php?v=3492446
Cada mañana bostezas, amenazas al despertador
y te levantas gruñendo cuando todavía duerme el sol,
mínima tregua en el bar, café con dos de azúcar y croissant,
el metro huele a podrido, carne de cañón y soledad.
Tirso de Molina, Sol, Gran Vía, Tribunal,
¿Dónde queda tu oficina para irte a buscar?
Cuando la ciudad pinte sus labios de neón
subirás en mi caballo de cartón.
Me podrán robar tus días... tus noches no.
Que buena estás corazón, cuando pasas grita el albañil
el obseso del vagón se toca mientras piensa en tí,
la voz de tu jefe brama "estas no son horas de llegar"
mientras tus manos archivan tu mente empieza a navegar.
Tirso de Molina, Sol, Gran Vía, Tribunal,
¿Dónde queda tu oficina para irte a buscar?
Cuando la ciudad pinte sus labios de neón
subirás en mi caballo de cartón.
Me podrán robar tus días... tus noches no.
Ambiguas horas que mezclan al borracho y al madrugador,
danza de trajes sin cuerpo al obsceno ritmo del vagón,
hace siglos que pensaron: "las cosas mañana irán mejor"
es pronto para el deseo y muy tarde para el amor.
Tirso de Molina, Sol, Gran Vía, Tribunal,
¿Dónde queda tu oficina para irte a buscar?
Cuando la ciudad pinte sus labios de neón
subirás en mi caballo de cartón.
Me podrán robar tus días... tus noches no.
Yo, me quedo con Serrat... pero qué se le va a hacer, yo siempre me quedo con Serrat...
http://www.jmserrat.com/serrat/dat/1002.html
(en este link podéis escuchar la cancíón y leer la traducción)
Pensa en mi, menuda, pensa en mi
quan les bruixes t'esgarrapin de matí.
No et faré més tebi el fred
ni més dolç el cafè amb llet
però pensa en mi,
menuda,
pensa en mi.
Pensa en mi quan no t'arribi el sou
o quan t'arrambin en el metro a quarts de nou.
I porta'm
brodat a la teva brusa
o pintat en el teu somriure vermell.
Gronxa'm
de les teves arracades.
Volta'm amb els teus anells
i deixa'm venir amb tu, deixa'm venir.
Deixa'm anar on vas, deixa-m'hi anar,
menuda, entre goig i pena
abraçat contra el poema
que llegeixes d'amagat.
Badallarà mandrosa la ciutat
quan marquis l'hora i obris les finestres del despatx
i t'espolsis els ocells
que fan niu dels teus cabells;
et diu al cor
que l'ocell engabiat, mor.
Ells em duen a les plomes somnis i batecs
quan colpegen els meus vidres els seus becs.
I em conten
la història blanca i menuda
que entre quatre parets es marceix.
Piulen
que es mor la primavera
quan no pot anar a passeig.
Deixa'm venir amb tu, deixa'm venir.
Deixa'm anar on vas, deixa-m'hi anar,
menuda, i encén la cara.
Pensa que tenim encara
el camí dels teus ocells
per a volar-lo tu i jo amb ells.
(traducción)
lunes, marzo 10, 2008
Crítica literaria
viernes, marzo 07, 2008
BARCELONETA

martes, marzo 04, 2008
Dedicado de nuevo a mi padre... (bueno, este nos lo dedico a ambos...)
Artist: Joan Manuel Serrat
Album: MEDITERRÁNEO
Lyrics: QUE VA A SER DE TI
Hace más de un año ya
que en casa no está
tu pequeña,
un lunes de noche la vi salir
con su impermeable amarillo,
sus cosas en un hatillo
y cantando..."quiero ser feliz"
Te dejó sobre el mantel
su adiós de papel,
tu pequeña.
te decía que en el alma y la piel
se le borraron las pecas
y su mundo de muñecas
pasó...pasó veloz y ligera
como una primavera en flor.
Qué va a ser de tí lejos de casa,
nena, qué va a ser de tí.
Esperaste en el sillón
y luego en el balcón,
a la pequeña.
Y de punta a punta de la ciudad
preguntaste a los vecinos
y saliste a los caminos,
quién sabe dónde andará.
Y hoy te preguntas por qué
un día se fué,
tu pequeña,
si le diste toda tu juventud,
un buen colegio de pago,
el mejor de los bocados
y tu amor...
amor sobre las rodillas,
caballito trotador.
Qué va a ser de tí lejos de casa,
nena, qué va a ser de tí.
lunes, marzo 03, 2008
ESTE MIEDO QUE NO ES MIEDO

Se va, se va, se fue - Jorge Drexler
--------------------------------------------
Con el anhelo dirigido hacia ti
yo estaba sólo, en un rincón del café
cuando de pronto oí unas alas batir,
como si un peso comenzara a ceder,
se va,
se va,
se fue…
Tal vez fue algo de la puesta de sol,
o algún efecto secundario del té,
pero lo cierto es que la pena voló
y no importó ya ni siquiera porqué,
se va,
se va,
se fue…
Algunas veces, mejor no preguntar,
por una vez que algo sale bien,
si todo empieza y todo tiene un final,
hay que pensar que la tristeza también
se va,
se va,
se fue…
martes, febrero 26, 2008
SUERTE
lunes, febrero 11, 2008
De nuevo...

-Siempre me sospeche que acabarías acostándote con él -dijo Oliveira.
La Maga tapó a su hijo que berreaba un poco menos, y se frotó las manos con un algodón.
-Por favor laváte las manos como Dios manda -dijo Oliveira-. Y sacá toda esa porquería de ahí.
-En seguida -dijo la Maga. Oliveira aguantó su mirada (lo que siempre le costaba bastante) y la Maga trajo un diario, lo abrió sobre la cama, metió los algodones, hizo un paquete y salió de la pieza para ir a tirarlo al water del rellano. Cuando volvió, con las manos rojas y brillantes, Oliveira le alcanzó su mate. Se sentó en el sillón bajo, chupó aplicadamente. Siempre estropeaba el mate, tirando de un lado y del otro la bombilla, revolviéndola como si estuviera haciendo polenta.
-En fin- dijo Oliveira, sacando el humo por la nariz-. De todos modos me podían haber avisado. Ahora voy a tener seiscientos francos de taxi para llevarme mis cosas a otro lado. Y conseguir una pieza, que no es fácil en esta época.
-No tenés por qué irte -dijo la Maga-. ¿Hasta cuándo vas a seguir imaginando falsedades?
-Imaginando falsedades -dijo Oliveira-. Hablás como en los diálogos de las mejores novelas rioplatenses. Ahora solamente te falta reírte con todas las vísceras de mi grotesquería sin pareja, y la rematás fenómeno.
-Ya no llora más -dijo la Maga, mirando hacia la cama-. Hablemos bajo, va a dormir muy bien con la aspirina. Yo no me he acostado para nada con Gregorovius.
-Oh sí que te has acostado.
-No, Horacio. ¿Por qué no te iba a decir? Desde que te conocí no he tenido otro amante que vos. No me importa si lo digo mal y te hacen reír mis palabras. Yo hablo como puedo, no sé decir lo que siento.
-Bueno, bueno -dijo aburrido Oliveira, alcanzándole otro mate-. Será que tu hijo te cambia, entonces. Desde hace días estás convertida en lo que se llama una madre.
-Pero Rocamadour está enfermo.
-Más bien - dijo Oliveira-. Qué querés, a mi los cambios me parecieron en otro orden. En realidad ya no nos aguantamos demasiado.
-Vos sos el que no me aguanta. Vos sos el que no aguantás a Rocamadour.
-Eso es cierto, el chico no entraba en mis cálculos. Tres es mal número dentro de una pieza. Pensar que con Ossip ya somos cuatro, es insoportable.
-Ossip no tiene nada que ver.
-Si calentaras la pavita -dijo Oliveira.
-No tiene nada que ver -repitió la Maga-. ¿Por qué me hacés sufrir, bobo? Ya sé que estás cansado, que no me querés más. Nunca me quisiste, era otra cosa una manera de soñar. Andate, Horacio, no tenés por qué quedarte. A mi ya me ha pasado tantas veces... Miró hacia la cama. Rocamadour dormía.
-Tantas veces -dijo Oliveira, cambiando la yerba-. Para la autobiografía sentimental sos de una franqueza admirable. Que lo diga Ossip. Conocerte y oír enseguida la historia del negro es todo uno.
-Tengo que decirlo, vos no comprendés.
-No lo comprenderé, pero es fatal.
-Yo creo que tengo que decirlo aunque sea fatal. Es justo que uno le diga a un hombre como ha vivido, si lo quiere. Hablo de vos, no de Ossip. Vos me podías contar o no de tus amigas, pero tenía que decirte todo. Sabés, es la única manera de hacerlos irse antes de empezar a querer a otro hombre, la única manera de que pasen al otro lado de la puerta y nos dejen a los dos solos en la pieza.
-Una especie de ceremonia expiatoria, y por qué no propiciatoria. Primero el negro.
-Sí -dijo la Maga, mirándolo-. Primero el negro. Después Ledesma.
-Después Ledesma, claro.
-Y los tres del callejón, la noche de carnaval.
-Por delante -dijo Oliveira, cebando el mate.
-Y monsieur Vincent, el hermano del hotelero.
-Por detrás.
-Y un soldado que lloraba en un parque..
-Por delante.
-Y vos.
-Por detrás. Pero eso de ponerme a mi en la lista estando yo presente es como una confirmación de mis lúgubres premoniciones. En realidad la lista completa se la habrás tenido que recitar a Gregorovius.
La Maga revolvía la bombilla. Había agachado la cabeza y todo el pelo le cayó de golpe sobre la cara, borrando la expresión que Oliveira había espiado con aire indiferente.
Después fuiste la amiguita
de un viejo boticario,
y el hijo de un comisario
todo el vento te sacó...
Oliveira canturreaba el tango. La Maga chupó la bombilla y se encogió de hombros, sin mirarlo. -Pobrecita-, pensó Oliveira. Le tiró un manotón al pelo, echándoselo para atrás brutalmente como si corriera una cortina. La bombilla hizo ruido seco entre los dientes.
-Es casi como si me hubieras pegado -dijo la Maga, tocándose la boca con los dedos que temblaban-. A mi no me importa, pero...
-Por suerte te importa -dijo Oliveira-.. Si no me estuvieras mirando así te despreciaría. Sos maravillosa, con Rocamadour y todo.
-De qué me sirve que me digas eso.
-A mi me sirve.
-Si, a vos te sirve. A vos todo te sirve para lo que andás buscando.
-Querida -dijo gentilmente Oliveira-, las lágrimas estropean el gusto de la yerba, es sabido.
-A lo mejor también te sirve que yo llore.
-Si, en la medida en que me reconozco culpable.
-Andáte, Horacio, va a ser lo mejor.
-Probablemente. Fijáte, de todas maneras, que si me voy ahora cometo algo que se parece casi al heroísmo, es decir que te dejo solo, sin plata y con tu hijo enfermo.
-Sí -dijo la Maga sonriendo homéricamente entre lágrimas-. Es casi heroico, cierto.
-Y como disto de ser un héroe, me parece mejor quedarme hasta que sepamos a qué atenernos, como dice mi hermano con su bello estilo.
-Entonces quedáte.
-¿Pero vos comprendés cómo y por qué renuncio a ese heroísmo?
-Si, claro.
-A ver, explicá por qué no me voy.
-No te vas porque sos bastante burgués y tomás en cuenta que pensarían Ronald y Babs y los otros amigos.
-Exacto. Es bueno que veas que vos no tenés nada que ver en mi decisión. No me quedo por solidaridad ni por lástima ni porque hay que darle la mamadera a Rocamadour. Y mucho menos porque vos y yo tengamos todavía algo en común.
-Sos tan cómico a veces -dijo la Maga.< -Por supuesto -dijo Oliveira-. Bob Hope es una mierda al lado mío. -Cuando decís que ya no tenemos nada en común, ponés la boca de una manera... -Un poco así, ¿verdad? -Si, es increíble. Tuvieron que sacar los pañuelos y taparse la cara con las dos manos, soltaban tales carcajadas que Rocamadour se iba a despertar, era algo horrible. Aunque Oliveira hacía lo posible por sostenerla, mordiendo el pañuelo y llorando de risa, la Maga resbaló poco a poco del sillón, que tenía las patas delanteras más cortas y la ayudaba a caerse, hasta quedar enredada entre las piernas de Oliveira que se reía con un hipo entrecortado y que acabó escupiendo el pañuelo con una carcajada. -Mostrá otra vez cómo pongo la boca cuando digo esas cosas -suplicó Oliveira. -Así -dijo la Maga, y otra vez se retorcieron hasta que Oliveira se dobló en dos apretándose la barriga, y la Maga vio su cara contra la suya, los ojos que la miraban brillando entre lágrimas. Se besaron al revés, ella hacia arriba y él con el pelo colgando como un fleco, se besaron mordiéndose un poco porque sus bocas no se reconocían, estaban besando bocas diferentes, buscándose con las manos en un enredo infernal de pelo colgando y el mate que se había volcado al borde de la mesa y chorreaba en la falda de la Maga. -Decime cómo hace el amor Ossip -murmuró Oliveira, apretando los labios contra los de la Maga-. Pronto que se me sube la sangre a la cabeza, no puedo seguir así, es espantoso. -Lo hace muy bien -dijo la Maga mordiéndose el labio-. Muchísimo mejor que vos y más seguido. -¿Pero te retila la murta? No me vayas a mentir. ¿Te la retila de veras? -Muchísimo. Por todas partes, a veces demasiado. Es una sensación maravillosa. -¿Y te hace poner con los plíneos entre las argustas? -Sí, y después nos entreturnamos los porcios hasta que él dice basta basta, y yo tampoco puedo más, hay que apurarse comprendés. Pero eso vos no lo podés comprender, siempre te quedás en la gunfia más chica. -Yo y cualquiera -rezongó Oliveira, enderezándose-. Che, este mate es una porquería, yo me voy un rato a la calle. -¿No querés que te siga contando de Ossip? -dijo la Maga-. En glíglico. -Me aburre mucho el glíglico. Además vos no tenés imaginación, siempre decís las mismas cosas. La gunfia, vaya novedad. Y no se dice -contando de-. -El glíglico lo inventé yo -dijo resentida la Maga-. Vos soltás cualquier cosa y te lucís, pero no es el verdadero glíglico. -Volviendo a Ossip... -No seas tonto, Horacio, te digo que no me he acostado con él. ¿Te tengo que hacer el gran juramento de los sioux? -No, al final me parece que te voy a creer. -Y después -dijo la Maga- lo más probable es que acabe por acostarme con Ossip, pero serás vos el que lo habrá querido. -¿Pero a vos realmente te puede gustar ese tipo? -No. Lo que pasa es que hay que pagar la farmacia. De vos no quiero ni un centavo, y a Ossip no le puedo pedir plata y dejarlo con las ilusiones. -Sí, ya sé -dijo Oliveira-. Tu lado samaritano. Al soldadito del parque tampoco lo podías dejar que llorara. -Tampoco, Horacio. Ya ves lo distintos que somos. -Sí, la piedad no es mi fuerte. Pero también yo podría llorar en una de esas, y entonces vos... -No te veo llorando -dijo la Maga-. Para vos sería como un desperdicio. -Alguna vez he llorado. -De rabia, solamente. Vos no sabés llorar, Horacio, es una de las cosas que no sabés. Oliveira atrajo a la Maga y la sentó en las rodillas. pensó que el olor de la Maga, de la nuca de la Maga, lo entristecía. Ese mismo olor que antes... -Buscara través de-, pensó confusamente. -Sí, es una de las cosas que no sé hacer, eso y llorar y compadecerme.- -Nunca nos quisimos -le dijo besándola en el pelo. -No hablés por mí -dijo la Maga cerrando los ojos-. Vos no podés saber si yo te quiero o no. Ni siquiera eso podés saber. -¿Tan ciego me crees? -Al contrario, te haría tanto bien quedarte un poco ciego. -Ah, sí, el tacto que reemplaza las definiciones, el instinto que va más allá de la inteligencia. la vía mágica, la noche oscura del alma. -Te haría bien -se obstinó la Maga como cada vez que no entendía y quería disimularlo. -Mirá, con lo que tengo me basta para saber que cada uno puede irse por su lado. Yo creo que necesito estar solo, Lucía; realmente no sé que voy a hacer. A vos y a Rocamadour, que me parece que se está despertando, les hago la injusticia de tratarlos mal y no quiero que siga. -Por mí y por Rocamadour no te tenés que preocupar. -No me preocupo pero andamos los tres enredándonos en los tobillos del otro, es incómodo y antiestético. Yo no seré lo bastante ciego, querida, pero el nervio óptico me alcanza para ver que vos te vas a arreglar perfectamente sin mí. Ninguna amiga mía se ha suicidado hasta ahora, aunque mi orgullo sangre al decirlo. -Si, Horacio. -De manera que si consigo reunir suficiente heroísmo para plantarte esta misma noche o mañana, aquí no ha pasado nada. -Nada -dijo la Maga. -Vos le llevarás de nuevo tu chico a maadame Irène, y volverás a París a seguir tu vida. -Eso. -Irás mucho al cine, seguirás leyendo novelas, te pasearás con riesgo de tu vida en los peores barrios y a las peores horas. -Todo eso. -Encontrarás muchísimas cosas extrañas en la calle, las traerás, fabricarás objetos. Wong te enseñará juegos malabares y Ossip te seguirá a dos metros de distancia, con las manos juntas y una actitud de humilde reverencia. -Por favor, Horacio -dijo la Maga, abrazándose a él y escondiendo la cara. -Por supuesto que nos encontraremos mágicamente en los sitios más extraños, como aquella noche en la Bastille, te acordás. -En la rue Daval. -Yo estaba bastante borracho y vos apareciste en la esquina y nos quedamos mirándonos como idiotas. -Porque yo creía que esa noche vos ibas a un concierto. -Y vos me habías dicho que tenías cita con madame Leónie. -Por eso nos hizo tanta gracia encontrarnos en la rue Daval. -Vos llevabas el pulóver verde y te habías parado en la esquina a consolar a un pederasta. -Lo habían echado a golpes del café, y lloraba de una manera. -Otra vez me acuerdo que nos encontramos cerca del Quai de Jemmapes. -Hacía calor -dijo la Maga. -Nunca me explicaste bien qué andabas buscando por el Quai de Jemmapes. -Oh, no buscaba nada. -Tenías una moneda en la mano. -Me la encontré en el cordón de la vereda. Brillaba tanto. -Y después fuimos a la Place de la Republiqué donde estaban los saltimbanquis, y nos ganamos una caja de caramelos. -Eran horribles. -Y otra vez yo salía del metro Mouton-Duvernet, y vos estabas sentada en la terraza de un café con un negro y un filipino. -Y vos nunca me dijiste que tenías que hacer por el lado de Mouton-Duvernet. -Iba a lo de una pedicura -dijo Oliveira-.Tenía una sala de espera empapelada con escenas entre violeta y solferino: góndolas, palmeras, y unos amantes abrazados a la luz de la luna. Imaginátelo repetido quinientas veces en tamaño doce por ocho. -Vos ibas por eso, no por los callos. -No eran callos, hija mía. Una auténtica verruga en la planta del pie. Avitaminosis, parece. -¿Se te curó bien? -dijo la Maga, levantando la cabeza y mirándolo con gran concentración. A la primera carcajada Rocamadour se despertó y empezó a quejarse. Oliveira suspiró, ahora iba a repetirse la escena, por un rato sólo vería a la Maga de espaldas, inclinada sobre la cama, las manos yendo y viniendo. Se puso a sebar mate, a armar un cigarrillo. No quería pensar. La Maga fue a lavarse las manos y volvió. Tomaron un par de mates casi sin mirarse. -Lo bueno de todo esto -dijo Oliveira- es que no le damos calce al radioteatro. No me mires así, si pensás un poco te vas a dar cuenta de lo que quiero decir. -Me doy cuenta -dijo la Maga-. No es por eso que te miro así. -Ah, vos creés que... -Un poco, sí. pero mejor no volver a hablar. -Tenés razón. Bueno, me parece que mevoy a dar una vuelta. -No vuelvas -dijo la Maga. -En fin, no exageremos -dijo Oliveira-. ¿Dónde querés que me vaya a dormir? una cosa son los nudos gordianos y otra el céfiro que sopla en la calle, debe haber cinco grados bajo cero. -Va a ser mejor que no vuelvas, Horacio -dijo la Maga-. Ahora me resulta fácil decírtelo. Comprendé. -En fin -dijo Oliveira-. Me parece que nos apuramos a congratularnos por nuestro savoir faire. -Te tengo tanta lástima, Horacio. -Ah, eso no. Despacito, ahí. -Vos sabés que yo a veces veo. Veo tan claro. Pensar que hace una hora se me ocurrió que lo mejor era ir a tirarme al río. -La desconocida del Sena... Pero si vos nadás como un cisne. -Te tengo lástima -insistió la Maga-. Ahora me doy cuenta. La noche que nos encontramos detrás de Notre-Dame también vi que... Pero no lo quise creer. Llevabas una camisa azul tan preciosa. Fue la primera vez que fuimos juntos a un hotel, ¿verdad? -No, pero es igual. Y vos me enseñaste a hablar en glíglico. -Si te dijera que todo eso lo hice por lástima. -Veamos -dijo Oliveira, mirándola sobresaltado. -Esa noche vos corrías peligro. Se veía, era como una sirena a lo lejos... no se puede explicar. -Mis peligros son sólo metafísicos -dijo Oliveira-. Créeme, a mí no me van a sacar del agua con ganchos. Reventaré de una oclusión intestinal, de la gripe asiática o de un Peugeot 403. -No sé -dijo la Maga-. Yo pienso a veces en matarme pero veo que no lo voy a hacer. No creas que es solamente por Rocamadour, antes de él era lo mismo. La idea de matarme me hace siempre bien. Pero vos, que no lo pensás... ¿Por qué decís: peligros metafísicos? También hay ríos metafísicos, Horacio. Vos te vas a tirar a uno de esos ríos. -A lo mejor -dijo Oliveira- eso es el Tao. -A mí me pareció que yo podía protegerte. No digas nada. En seguida me di cuenta de que no me necesitabas. Hacíamos el amor como dos músicos que se juntan para tocar sonatas. -Precioso, lo que decís -Era así, el piano iba por su lado y el violín por el suyo y de eso salía la sonata, pero ya ves, en el fondo no nos encontrábamos. Me di cuenta en seguida, Horacio, pero las sonatas eran tan hermosas. -Si, querida. -Y el glíglico. -Vaya. -Y todo, el Club, aquella noche en el Quai de Bercy bajo los árboles, cuando cazamos estrellas hasta la madrugada y nos contamos historias de príncipes, y vos tenías sed y compramos una botella de espumante carísimo, y bebimos a la orilla del río. -Y entonces vino un clochard -dijo Oliveira- y le dimos la mitad de la botella. -Y el clochard sabía una barbaridad, latín y cosas orientales, y vos le discutiste algo de... -Averroes, creo. -Si, Averroes. -Y la noche que el soldado me tocó el traste en la Foire du Trône, y vos le diste una trompada en la cara, y nos metieron presos a todos. -Que no oiga Rocamadour -dijo Oliveira riéndose. -Por suerte Rocamadour no se acordará nunca de vos, todavía no tiene nada detrás de los ojos. Como los pájaros que comen las migas que uno les tira. Te miran, las comen, se vuelan... No queda nada. -No -dijo Oliveira-. No queda nada. En el rellano gritaba la del tercer piso, borracha como siempre a esa hora. Oliveira miró vagamente hacia la puerta, pero la Maga lo apretó contra ella, se fue resbalando hasta ceñirle las rodillas, temblando y llorando. -¿Por qué te afligís así? -dijo Oliveira-. Los ríos metafísicos no pasan por cualquier lado, no hay que ir muy lejos a encontrarlos. Mirá, nadie se habrá ahogado con tanto derecho como yo, monona. Te prometo una cosa: acordarme de vos a último momento para que sea todavía más amargo. Un verdadero folletín, con tapa en tres colores. -No te vayas -murmuró la Maga, apretándole las piernas. -Una vuelta por ahí, nomás. -No, no te vayas. -Dejáme. Sabés muy bien que voy a volver, por lo menos esta noche. -Vamos juntos -dijo la Maga-. Ves, Rocamadour duerme, va a estar tranquilo hasta la hora del biberón. tenemos dos horas, vamos al café del barrio árabe, ese cafecito triste donde se está tan bien. Pero Oliveira quería salir solo. Empezó a librar poco a poco las piernas del abrazo de la Maga. Le acariciaba el pelo, le pasó los dedos por el collar, la besó en la nuca, detrás de la oreja, oyéndola llorar con todo el pelo colgándole en la cara. -Chantajes no-, pensaba. -Lloremos cara a cara, pero no ese hipo barato que se aprende en el cine.- Le levantó la cara, la obligó a mirarlo. -El canalla soy yo -dijo Oliveira-. Dejáme pagar a mí. Llorá por tu hijo, que a lo mejor se muere, pero no malgastes las lágrimas conmigo. Madre mía, desde los tiempos de Zola no se veía una escena semejante. Dejáme salir, por favor. -¿Por qué? -dijo la Maga, sin moverse del suelo, mirándolo como un perro. -¿Por qué que? -¿Por qué? -Ah, vos querés decir por qué todo esto. Andá a saber, yo creo que ni vos ni yo tenemos demasiado la culpa. No somos adultos, Lucía. Es un mérito pero se paga caro. Los chicos se tiran siempre de los pelos después de haber jugado. Debe ser algo así. Habría que pensarlo.
jueves, febrero 07, 2008
RUIDO

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Ella le pidió que la llevara al fin de mundo,
él puso a su nombre todas las olas del mar.
Se miraron un segundo
como dos desconocidos.
Todas las ciudades eran pocas a sus ojos,
ella quiso barcos y él no supo qué pescar.
Y al final números rojos
en la cueva del olvido,
y hubo tanto ruido
que al final llegó el final.
Mucho, mucho ruido,
ruido de ventanas,
nidos de manzanas
que se acaban por pudrir.
Mucho, mucho ruido,
tanto, tanto ruido,
tanto ruido y al final
por fin el fin.
Tanto ruido y al final…
Hubo un accidente, se perdieron las postales,
quiso Carnavales y encontró fatalidad.
Porque todos los finales
son el mismo repetido
y con tanto ruido
no escucharon el final.
Descubrieron que los besos no sabían a nada,
hubo una epidemia de tristeza en la ciudad.
Se borraron las pisadas,
se apagaron los latidos,
y con tanto ruido
no se oyó el ruido del mar.
Mucho, mucho ruido,
ruido de tijeras,
ruido de escaleras
que se acaban por bajar.
Mucho, mucho ruido,
tanto, tanto ruido.
Tanto ruido y al final…
Tanto ruido y al final…
Tanto ruido y al final
la soledad.
Ruido de tenazas,
ruido de estaciones,
ruido de amenazas,
ruido de escorpiones.
Tanto, tanto ruido.
Ruido de abogados,
ruido compartido,
ruido envenenado,
demasiado ruido.
Ruido platos rotos,
ruido años perdidos,
ruido viejas fotos,
ruido empedernido.
Ruido de cristales,
ruido de gemidos,
ruidos animales,
contagioso ruido.
Ruido mentiroso,
ruido entrometido,
ruido escandaloso,
silencioso ruido.
Ruido acomplejado,
ruido introvertido,
ruido del pasado,
descastado ruido.
Ruido de conjuros,
ruido malnacido,
ruido tan oscuro
puro y duro ruido.
Ruido qué me has hecho,
ruido yo no he sido,
ruido insatisfecho,
ruido a qué has venido.
Ruido como sables,
ruido enloquecido,
ruido intolerable,
ruido incomprendido.
Ruido de frenazos,
ruido sin sentido,
ruido de arañazos,
ruido, ruido, ruido.
Título: Ruido
Año: 1994
Letra: Joaquín Sabina
Música: Joaquín Sabina
Disco: Esta boca es mia (1994)
domingo, enero 20, 2008
12 de enero de 2008

Le echarán de menos los que le conocieron, y los que no tuvimos el placer sentiremos igualmente que alguien se nos fue. Porque cuando una persona brillante muere, el mundo alrededor hasta allá donde alcanzaba su luz, se vuelve más oscuro, más inhóspito también.
Cuando una fuente se seca, sientes horrible la sed que tendrás en el futuro. Y qué hemos de hacerle. Bastante regó nuestros campos, ojalá florezcan y otros se encarguen de multiplicarlos. Yo haré lo propio. Nunca dejaré de leerle, para mí y para otros.
Honda y llanamente, gracias Ángel.
martes, enero 08, 2008
TRENES
Federico García Lorca.
A veces lo único que me apetece es pensar en trenes, en trenes que se van. Después de ver pasar muchos de ellos desde el andén de una vieja estación, no hay sensación más hermosa que sentir que por fín vas dentro de uno... que te lleva a algún lado, dónde sea. Algún lugar precioso, simplemente porque es otro lugar.
Pensar en trenes es la libertad para mí. Tal vez porque siempre viajé en ellos. Me llevaron a mi futuro y me devolvieron al pasado cuando estaba herida y necesitaba curarme las alas, o el corazón. Cuando necesité volver a casa, a la que en algún momento sentí mi casa, viajé como una centella hacia ella. La imagen de Virginia Woolf en la Horas esperando el tren que la devolviera a Londres y a la locura, me conmovió. Y también el hecho de que por amor eligiera la muerte en vida que terminaría siendo la real. Tal vez el amor verdadero sea una enfermedad sin cura al fin y al cabo. Quizá cuando encuentras a alguien con quien viajar o quedarte en esta vida no puedas nunca más salir corriendo... y sabes que será recíproco. Ambos nos quedaremos siempre en el andén o subiremos juntos al tren, pero no despediremos al otro hacia un futuro sin nosotros.
miércoles, diciembre 12, 2007
HOY
Desde la ventana del estudio de Aurora se ven los patios traseros de varios edificios del barrio. No hay nadie en ninguno de ellos y las silenciosas mesas y sillas parecen dormitar esperando que el murmullo de la calle se apague del todo. Aurora se apoya en el alfeizar y piensa que su barrio le gusta y que su ciudad le gusta, que las gaviotas a lo lejos le recuerdan que el mar anda cerca, yendo y viniendo siempre, no como ella que nunca se movió de aquél barrio, de aquella ciudad. De Barcelona. Este estudio mide apenas 35 metros. Tiene una minúscula cocina, un minúsculo cuarto de baño y un amplio espacio en el que repartir la cotidianeidad que le pertenece. Allá la cama, con la mesilla de noche y la lamparita art decó de su madre. Aquí el sofá, que se cae a trozos de puro viejo, pero sigue abrazándola y meciéndola hasta el sueño cuando lee tumbada en él. Y allí la librería y la mesa de estudio. De estudio, de comida, de juegos, de enfados, de llantos, de cartas escritas y enviadas, de cartas escritas y rotas en mil pedazos, de espera durante días mirando un retrato…
Hoy Aurora se asoma a su ventana cuando ya ha anochecido del todo y sin embargo no es consciente aún de que sea de noche. Suele ocurrir cuando vemos anochecer poco a poco, cuando somos testigos del ocaso. Quisiera ella también alguna vez, salir a la caza del ocaso más bello. Recorrer todo el mundo buscándolo. Y descubrir ya viejita que el más bello lo vió de niña allá donde nació. Y no fue el más bello por los maravillosos colores ni los destelllos de fuego, sino porque era ella niña y los vio con los ojos de una niña. Ahora se enciende una luz en uno de los patios, el más alejado. Se oyen las voces de los que a él salen pero desde donde está no es capaz de verlos. Y le gustaría estar allí abajo, con aquellas personas, preparándose para cenar a la luz de las estrellas en aquella dulce noche de primavera. Se da cuenta entonces de que ya no mira al cielo, sino al alfeizar de la ventana, y que su rostro está sombrío por la pena. Se siente sola y hoy no quería sentirse sola. Hoy no. Pero uno elige para siempre, no se puede tener cada momento lo que uno ansía y de ese modo, debemos meditar si el destino de nuestras vidas estará en el sur o en el norte, en el este o el oeste y así, encaminar nuestros pasos hacia allá. Aurora eligió norte y soledad. Independencia si. Libertad total de este mundo y liberación del resto de seres humanos que esperaban siempre algo de ella. Y es feliz en el norte aunque algunas noches irremediablemente, son más frías.
Son ya más de las once y media. Los que cenan en el patio ríen y charlan unos con otros y se cuentan cosas que no tendrán ninguna importancia para el mundo pero si para ellos, ya que une la vida de uno con la del que tiene al lado y así uno a otro como una invisible telaraña de emociones diversas que se transforman poco a poco en lo que conocemos como amistad, amor, cariño... En todo esto piensa Au mientras apoya en su pecho el libro que intenta leer, sin conseguirlo, y mira al techo ensimismada. Las relaciones que tiene hoy en su vida son tan superficiales que no podría pasar una cena entera riendo sobre nada con ninguna de ellas. Y tampoco cree que ellos quisieran hacerlo. La ven rara, alejada del mundo. En el trabajo apenas habla con los compañeros de otros departamentos y se pasa el día sola en el archivo, trabajando y escribiendo. Escribiendo a veces relatos que no quiere que nadie lea o cartas que a nadie van dirigidas. Ahora medita sobre esto, ve los legajos sobre su mesa y las carpetas en las estanterías y piensa que tal vez termine volviéndose loca un día. O tal vez ya se volvió y ahora solo le queda convivir con la locura año tras año hasta que un descuido la lleve a hacer algo más extraño aún de lo que es no hablar con nadie nunca, y la encierren en un manicomio. Le ha entrado hambre con tanta cavilación y decide cenar algo ligero antes de irse a la cama. Mañana, un nuevo día de trabajo y de despertador a las seis de la mañana. Gracias Señor por el trabajo que nos hace dignos, gracias por dignificar a mis ojeras todas las mañanas en el espejo del baño. Mientras se sirve un vino blanco para acompañar el queso que sacó de la nevera vuelve a asomarse a la ventana para ver como llevan la cena los de abajo.
martes, septiembre 18, 2007

viernes, agosto 24, 2007
EL VIAJE A NINGUNA PARTE...

Fue mi pasado. Un millón de cosas antiguas que había dejado atrás estaban allí de nuevo. Pero no sabia qué quería decir todo aquello. Ahora lo comprendo, volvían para reclamar. Los dejé atrás cada vez que decidí un nuevo camino y ahora que me ven parada me lo echan en cara. Estos días los he estado llevando conmigo a todos lados. Al trabajo, de paseo, tendían la ropa conmigo y elegían por mi la música que oir en casa...
La nostalgia y yo nos llevamos bien pero a veces me gustaría que me diera una tregua.
O tal vez sea la señal de que debo moverme de nuevo. Despegar otra vez... y volar.



